
En el planeta bajón me como una piedra de porro y paso dos horas en la oficina escuchando en loop a Nick Cave, que no cree en un Dios intervencionista.
Yo si creo en un Dios en todas las cosas, haciendo multitasking de manera que no entendemos. Mi hermano el tercero se parece a Nick Cave, pero es más buenmozo.
Shafte The Boss está en esos días en que le copa hacerse el malo para la tribuna. La tribuna es Emma Peel, el último gran fichaje. Nick La Bestia y yo lo jodemos un poco y nos hacemos los asustados cuando se enoja.
Es muy buena esa chica, me va a decir Shafte mañana, ahora Nicolás el Maître chiquito es amable con Emma Peel y Darío es malo porque Darío es el mozo malo. Nicolás y Darío son los mozos más taquilleros de La Biela porque inventaron un personaje y se lo creyeron. El secreto es ese, posta.
Nick La Bestia cruza solo Plaza San Martín y me tiene el teléfono para que le haga monerías. Escucho de fondo al gaitero que toca canciones de Sumo.
Nick le pone unos mangos en la gorra de parte mía. Ahora le debo una.
Vamos al chino con Gordo Anchoa. Llevamos una figurita para regalarle a Sofía, la cajera china que llegó hace un mes y ya habla un montón de castellano. Sofía tiene tipo veinte, es súper linda y tiene canchero el pelo. Gordo Anchoa le regala la figurita y Sofía muere y yo arrimo.
Cojo con una chica en la cocina de su casa. La primera vez arrancamos en la cocina y ahora revisitamos. La chica tiene olor a sexo rico. La mesada me queda justa. Cuando acabo empieza como en la espalda y sigue en la nuca y baja.
Juego a la Lotería de Colores con Gordo Anchoa y Luz. Gordo Anchoa heredó mi mala suerte para los naipes y pierde dos partidos.
Le digo a Gordo Anchoa que el secreto de la Lotería de Colores es tirar bien lejos el dado de colores. El dado se va al carajo en todos los tiros pero cuando lo busco encuentro el color que Gordo Anchoa necesita. Gordo Anchoa se va a dormir feliz de haber repuntado al final.
En el plástico de comidas le pregunto a una desconocida si me da su mail. Sería una rubia más si no tuviera la nariz grande que la hace divina. La rubia se ríe y me dice que no, pero cuando se va me da un beso en el cachete.
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