La chica que nació en 1983 escucha y se ríe y hablamos y me gusta.
Me gusta porque me gusta pero tambien me gusta que haya nacido en 1983.
Me gusta la idea de cojerla con los buzos de plush que no usó y con Billiken de Malvinas y con la primavera de Sourrille.
Me gusta la idea de cojerla con Karma Chamaleon y con una tarde de sol en el colegio, en 1985. Ese dia pense que 1985 era un buen año.
Me gusta la idea de cojerla con la cachudez de ir a Carlos Paz en Séptimo, y con la Híper y con Carlos de traje blanco, con Moria, en la Bristol, en la Gente.
Me gusta la idea de cojerla con Palmer dejando entrar gratis en el Ku, y con el de Fito Paez que eran todos hitazos. -Si eras canchero te gustaba Trafico en Katmandu.
Me gusta la idea de cojerla con que me di mas palos que ella.
Me gusta la idea de cojerla mas cínico, mas viejo, mas cansado pero not yet cansado, cínico y viejo del todo.
El viernes a las once de la mañana en Azul es domingo tipo recesión. Los autos no pasan, los negocios no abren, los abogados no toman café en el bar con linda boisserie y nombre feo.
El hotel caro de Azul se llama Gran Hotel. El cuarto es moderno pero no llegaron con el baño. El baño tiene los azulejos viejos como en mi casa y por eso me gusta.
La chica de la recepcion es rubia y linda y dice que se quiere ir a dormir la siesta. Me calienta un poco la idea de la recepcionista en una cama con luz de día.
Hago el show del Power Point para politicos que pegaron una banca. Por suerte hay cuatro chicas lindas y me sale mejor la estafa del chico tímido que cancherea tímido.
Le rezo idiota a Dios, que está en una Vaquita de San Antonio, que está en mi dedo, en el trabajo.
Joe 90 mira la tele y manda un memo. Seguro también reza.
Si estuviera Nick La Bestia rezaría con gesto de rezar.
En la tele hay un globo con ponele helio que viaja rápido en el aire con un chico adentro. El globo se desinfla y va rápido y los talking heads dicen obviedades y el chico se va a dar el palo.
Una chica un poco gorda un poco parecida a Brigitte Bardot.
Un tipo que lee por sobre mi hombro derecho. Ahora no lee más.
Un muchacho barba candado puto cantado que mira con amor a los ojos de su novia. La novia esta de espaldas a mi, usa anteojos de esos que usan las chicas que quisieran ser diseñadoras en Manhattan.
Al señor atrás de mi hombro derecho le incomoda que sepa que mira la pantalla pero no puede dejar de mirar.
Uno que jugaba por ser dueño de la pelota pero igual lo sacaban a mitad del primer tiempo. Usa camisa a cuadros de esas que usábamos los boludos.
Una chica pelirroja con nariz muy grande. A la noche reza Ave Marías.
Una chica de las que leen blogs leyendo un libro de Casciari. Casciari que bien lo tuyo, ojala te parta un rayo.
La nuca de un senior con pelo tipo Luppi. Cuando seamos gobierno a Luppi lo vamos a prohibir.
Lejos una rubia con cara de reina tarde del cabaret.
Vos no podes renunciar. Vos optas siempre por el riesgo, por el vértigo de ir por todo y darse el palo.
Pero si frenas y miras la cancha vas a ver que el vivo promedio de Fiorito renunciaría hoy.
Ganamos todos si renuncias.
Ganan los que te quieren porque clasificaste con tu marca personal de odio, de la épica del vómito, de taparnos la boca a nosotros los gorilas en el último segundo y cagando.
Ganamos nosotros que siempre vamos a recordar como la pariste y ese gesto que resume todo de querer hacerte besar el micropene.
Imagínate: vos, una silla Luis XV, el chizito y todos nosotros en procesión y de a uno en fila.
(Tu problema es que queres imposibles. Hay algo de poesía en eso.)
No hay como ir al bar solo con un niño para que las mujeres, todas las mujeres, mueran de compasión y ganas de rescate.
Llego diez horas después de llegado, después de dormir abrazado tres horas, después de haber odiado un avión lleno de argentinos que vuelven Couch sintiéndose Neil Armstrong. Llego y camino de la mano con Gordo Anchoa hasta un bar de Belgrano Barrio de Mierda para almorzar.
Gordo Anchoa me huyó por teléfóno durante todo el viaje. -Soy Gordo Anchoa Docampo, hola chau, es lo único que escuché en diez días de mi hijo.
Ahora Gordo Anchoa es un niño bueno que está feliz con el padre y con tener tres tubos grandes de unos falsos M&M´s. Gordo Anchoa les dice confites y dice que le encantan los confites.
Cuando tenía soroche y homesick, Nick La Bestia llegó a Bogotá.
A Nick le parece que estoy viejo y burgués para quedarme en un hostel. Nick dice que ni loco sale a comprar solo té de coca. – El riesgo es que quieras quedarla, dice Nick, y me patea la cama para que arranque.
Nick sigue para Miami a hacer malling, pero hace una escala más para que salgamos dos noches en Bogotá.
Un día de cama después salgo a la calle. El aire frío viene de los cerros, el soroche es como los primeros diez minutos de un ataque de pánico y te cansa caminar.
Té de coca casi no hay. En los bares ponen cara amarga cuando preguntás. Uribe le ganó la batalla cultural al cultivo.- Si va a ser tan dificil compramos merca, dice Nick.
Una hora después por La Candelaria conseguimos cuatro saquitos y van dos de regalo. La señora que nos lo vende es linda como cansada.
Volvemos por la cuadra en la que hay pibes chorros. Son como Elvis Crespo pero tuvieron una vida más dura. Nos hablan en inglés y se vienen para acá.
La Ciudad Amurallada es un set con extras que venden Rolex de juguete.
La vida tiene plot points, banda de sonido y actores que hacen un papel.
Dos pitadas después de marihuana crecida en agua estoy un poco delirante, un poco paranoico y bastante de buen humor.
Y todo pasa en fílmico.
Ahora no bailo Salsa en un bar cubano, ahora Carlos Shark contrata un grupo que toca Vallenatos para animar una fiesta en una pileta, ahora la pileta esta en el último piso de un hotel y amanece sobre el mar y adelante de cúpulas de iglesias.
Hay cartageneros vestidos de viejos cartageneros que tocan tambores cuando llegas y es como si pasaras revista a la tropa que se cuadra.
Hay cien personas vestidas de blanco y despues cientocincuenta y despues trescientas personas vestidas de blanco que volaron acá para vestirse de blanco y reirse en una fiesta. Reirse y bailar. – Ahí hay un rumbón, dicen afuera los de afuera.
Hay Tatiana Angel, que festeja cuarenta que todavía no cumple y no importa porque lo que festeja es que la vida es buena y que estamos todos alive and kicking y los que no deben estar vestidos de blanco tambien y buena onda.
Hay Tatiana Angel que se va a cambiar dos veces el vestido para jugar un rato a la Reina Corleone. Un día comí en Buenos Aires con Tatiana y fuimos amigos instantáneos porque de ella solo puede uno hacerse amigo.
Hay fuegos de artificio justo con el feliz cumpleaños que acá lo cantan mezclado en inglés y en castellano y te desean que vivas hasta el año tres mil.
Hay Tere, que va por el mundo contándole el mundo a los árabes que ven noticias en la televisión. Hay Ezequiel que habla arabe y está casado con Tere y me hace de coach con las chicas esta noche. Como son amigos de Charlotte hoy somos amigos y vamos por la fiesta en banda.
Hay una chica que dice que es niña mala y me enseña todas las maneras de nombrar en colombiano al sexo de una chica mala.
No hay agua bendita en la entrada de la iglesia San Pedro Claver. Tampoco hay un cura que te confiese de apuro, para llegar a comulgar en la misa de las siete de la mañana.
Conservador de mi creo en los manuales, así que no me doy por confesado self made por mas que me arrepienta solo y diciendo avemarías. Por eso no hago la fila de piadosos que reciben a Dios en la mano.
Tengo la remera empapada, sueño atrasado y una arepa de carne y huevo en el estomago. Las arepas son empanadas redondas fritas tipo al fuel oil, se comen en el desayuno con jugo de mango. Después se puede estar el resto del día sin comer.
En el túnel húmedo de la puerta de la Ciudad Amurallada un señor indigente se revuelve en la basura y discute enojado y sin putear con una travesti que asusta de flaca. Son negros. El problema es algo de un celular.
Cuando salís del aeropuerto de Tocumen llueve y hay unas montañas bajas con nubes densas que no se mueven.
Después muchos barrios como Fonavis pero mejor, de casas chicas, prolijas e iguales que se pagan con pedal a treinta anios.
Después es como si a Miramar le creciera un Miami feo de rascacielos uno al lado de otro. Uno terminado, uno por la mitad y creciendo, un pozo que anuncia otro.
Y enfrente de los rascacielos el Pacifico, que acá desilusiona marrón y sin playas. El mar termina barro sucio contra los rascacielos.
No tengo balcón pero tengo lavadero. Desde ahí hace sol y frío. La pipa quedó en el freezer y congelada parece más metálica. Doy dos pitadas de humo frío y salgo a la mañana del lunes.
Camino por Ciudad de La Paz hasta Carranza, contento y ensimismado, escuchando hitazos mal en el falso Ipod de Nick La Bestia. La escalera del subte me ahoga un poco, los azulejos más blancos, el pasillo más angosto, la escalera mecánica más yendo al revés.
En el subte una morocha semi corporativa me mira a pesar de ella. La morocha no quisiera que me de cuenta pero la agarro justo cada vez. En eso estoy cuando caigo en que tomé el subte para el lado equivocado.
La olí cuando cambió el viento. En el viento está el agua que va a llover en tres horas y yo huelo de nuevo como un perro flaco de hambre.
-Te olí cuando cambió el viento, le digo a la chica patricia tipo Tim Burton, en el patio del Buddah BA. La chica Tim Burton usa un perfume de Prada pero no se acuerda como se llama y le divierte hacer la presa por un minuto.
Me acerco pero no avanzo. Toca beso pero no me muevo, no me voy a mover hasta que no me bese ella. Cuando se acerca me viene el flashback boludo de las mil veces que tiré el cabezazo en posición adelantada.
De ahora en mas voy a ser el hombre quieto. Ya aprendí en que momento frenar la arremetida.
La chica Tim Burton usa flequillo Betty Page, tiene los ojos entre verdes y amarillos y abre la puerta de su edificio invitando a pasar.
Cojemos por la mitad. Cuando baja a abrirme hablamos un rato sentados en un escalón. Esta bueno volver a hablar con una chica sentado en la entrada de su casa.
A Toti se le resbala por poco el último pedazo con flan con crema. Se le va escapar de nuevo pero hago tope con el revés de mi tenedor y el flan pierde. Toti me sonríe mirando de lejos. -Ninguna mina me hizo este favor dice para escandalizar a Charlotte.
Toti es el padre amoroso de una hija amorosa. Es lindo almorzar con ellos en esta parrilla con sombra y angosta. Mirados desde otra mesa hacemos familia falsa. Soy el novio que come con el suegro, soy el hijo al que le divierte comer con la hermana. Cariños a me introdujo en el truco de inventar familiares. La próxima vez que coma con Toti le voy a hacer el yerno.
Toti es viejo y sólido. De cara es igual a las caricaturas que hace de él mismo. Toti no se entrega. Todo el día escribe guiones, filma financiando él y con pedal, Toti piropea chicas porque es lindo piropear y se siente bien hacerlo.
A Toti le gusta que yo haya jugado de segunda línea y se acuerda con buena onda de mi padre, con quien se cruzó algunas veces. Charlotte le revisa el pastillero para ver si tiene todo organizado. Lo tiene organizado más o menos. Toti dice que lo va a ordenar, pero todos sabemos que va a hacer lo que quiera. Toti es un tipo que hace lo que quiere y eso lo vuelve encantador.
Nos peleamos por pagar. Totil dice que juega de local. – El mozo le dio un beso cuando llegó. Yo digo que soy toro en mi rodeo y torazo en rodeo ajeno. Terminamos pagando a medias, después de tironear la plata.
En la vereda nos pega el sol de las tres de la tarde. Toti tiene un cárdigan azul que fue de su amigo Hugo, el responsable de que Charlotte y yo seamos amigos. Ahora me siento amigo de Toti también, amigo buena onda y sin espamentos.
El alcohol me pone malo y meloso. En el boliche, un JB doble después, ebrio y desacostumbrado, pido otro y sé que termino en cama ajena o a las piñas.
Y todo por no tener tres pitadas de sweet ol’ maconha, que me pone bueno y distante.
Borracho escondí el segundo vaso casi lleno en una columna secreta. No tengo porque estar preso de lo que hice antes, hoy no tengo porque terminar mal o sin saber con quien dormí.
Puedo rescatarme, dar un sorbo en la columna si me pongo demasiado sobrio. Puedo llegar entero a mañana a las once am a una torre con clientes para hacer el show del Power Point.
Recién mordí un poco el cuello de una chica. Estaba tibio y con olor rico. A la chica le da desconfianza que yo sea separado. Nadie es perfecto, me dijo una vez un académico con nombre de heladera.
Algunas noches como en la casa de Luz y Gordo Anchoa. Sentados en la mesa somos una familia partida y buena onda, tan clasemedieros de comer en voz alta y con risas.
Gordo Anchoa juega a que pidamos un deseo. Luz pide que Gordo Anchoa sea feliz, claro, yo pido ser mas fuerte que el increíble Hulk, Gordo Anchoa pide que la madre viva para siempre.
A Gordo Anchoa le da angustia la muerte, de la que vino a enterarse cuando su pescado Mati Downtown conoció las tuberías. Un par de meses después palmó el gran Humphrey, su bisabuelo. Ahora Gordo Anchoa tiene preocupaciones existenciales y pregunta si Jesús usa traje de Superman.
Como con Chivo Expiatorio en el plástico de comidas.
El pide en La Carne, yo en La Pasta pero seguimos online por teléfono –que está en flota, pá- Chivo me dicta un piropo para la que espera atrás. Es pelirroja y prefiere no comer con nosotros, no le importa que seamos divertidos.
La gente que mira blogs a las once de la noche es gente que no está cojiendo, me dijo Estudiante Crónica en El Aroma de Plaza San Martín un mediodía con lluvia. Estudiante Crónica tenía un impermeable verde agua y me pareció linda, inteligente y muy casada. Sobre todo me pareció linda.
Hago bloguerismo un sábado a la noche y soy el mejor ejemplo del no cojer en esta ciudad grande.
Hago bloguerismo y ordeno la casa. Hay una felicidad reconfortante en secar platos. Como si todas las cosas que están hechas un quilombo pudieran enderezarse, como si fuera posible ser un tipo prolijo todo el tiempo.
Con el envión ordeno placares y cuelgo juntos los sacos con botones shockative.
Le puse botones de colores a mis sacos azules para llamar la atención a cualquier costo.
Paso la mano por el brazo con piel de gallina de no tener puesta una remera y escribo en el computer mínimo que me prestó Luz. Llueve a las cuatro cincuenta y tres de la noche. Llueven sostenidas las mismas cinco gotas que hacen el mismo ruido.
Me viene un escalofrío de alegría que va de las piernas a la nuca. Ahora escribo con esa sensación en el cuerpo, mezcla de tener frío y estar contento.
Por Viamonte de enfrente viene rápido Que Rubia Por Dios. Cruzo para piropear y le digo que tiene un amor de pollerita. Nick cruza también pero no piropea porque estamos de acuerdo en operar por turnos. Que Rubia Por Dios acelera y no sonríe.
Nick se fija en que cruzamos los dos y vuelve sobre su teoría Tyler Durden. –Somos uno solo, man. Estamos de atar. Llegamos a Galerías jugando a ser el delirio del otro.
En el Plástico de Comidas saludamos a Doris de Spadavecchia, A Erica de Postavechia y a Andrea de La Parrilla Buena. Somos amigos de las cajeras porque las hacemos reír cuando pedimos.
La cara de Clara cambia todo el tiempo, y ahora que se lo dije cambia mucho más rápido y más raro. Clara se ríe rubia, A Clara le da quemo, a Clara le da morbo y risa y quemo de nuevo y le cambia la cara.
Miro por la ventanilla del taxi para que se me pase. Hace diez minutos, en un Mc Donalds cinco de la mañana descubrí el secreto de lo lindo de Clara, después de quince años de conocerla. Clara se rie clueless pero te mira más inteligente que vos. Nadie puede resistirse a ese masaje tibio del ego.
Blackberry o Iphone?
Un hacha o un florete?
Un vaciopan o cous cous?
Private o Playboy?
Hemingway o Artaud?
George o Etiqueta Negra?
Mordida en el hombro o beso cachete?
Jim Beam solo o mojito al extra hielo?
Minnie Driver o Jeniffer Aniston?
Come Together o Michelle?
Boca o River?
Argentina, Maradona, nos dijo a todos alguna vez un pakistaní estudiante expatriado, o una ucraniana acercadora de gin tonicos en un bar, o un griego en la orilla de un mar pileta, un griego de esos que si pueden te hacen el culo. -Argentina, Maradona, y uno contento.
Que seamos igual a Maradona es espantoso. Lo bueno es que ahora eso está empezando a terminarse.
Maradona es el mejor exponente del sofisma argentino top: cuando nos va bien somos Maradona y cuando la colgamos a la casa del vecino que no devuelve pelotas es culpa de cualquiera, incluso del vecino, menos nuestra.
Hace más de veinte años que Maradona se escuda en cuatro goles geniales para dar clase de todas las cosas. El Papa tiene que fundir su cama de oro para alimentar hambrientos, Menem es pueblo y despues un hijo de puta, Castro un patriota que no encarcela disidentes, el señor Grondona de Sarandí era un turbio que ahora se volvió buen jefe, y en cinco minutos va a ser un turbio de nuevo.