En nuestra inmersión en la capital, todos los pajueranos hemos tenido nuestro momento “Rosa de lejos” o “María de nadie”, haya o no valija de cartón y largas trenzas involucradas. Es el momento en el que sentís que ya no estás en la provincia y que Buenos Aires es una bestia resollando bajo tus pies.
Para mí, fue la noche en que después de compartir pizza y cervezas en icónico local de la avenida Santa Fe con media docena de amigos pampeanos, todos recién trasplantados, caminamos cuadras y cuadras por la avenida Corrientes hasta Gascón, donde estaba mi temporal alojamiento.
Eran las dos de la mañana, probablemente un día de semana, y caminábamos riéndonos por las veredas anchas, desiertas y poco iluminadas.
Soñé que lamía las piernas de So. Cuando me desperté la llamé para decirle.
Me decomisaron la pipa en Kika. Ahora en Palermo te cachean. Cuando terminé la secundaria en deep Avellaneda hubo un acto en el teatro Roma y un asado en la casa del profesor Espada. Despues nos fuimos a bailar por Pavón y me cachearon de armas en la puerta. En Kika es igual. -Para qué es la pipa? preguntó el señor que me cacheaba.
Chivo Expiatorio quiso conseguir una pastilla y no hubo caso. Le preguntamos a todo el personal de cabina pero nada.
En todas las reuniónes con clientes digo hay que tener claro como estamos de sanguchería.
La sanguchería es toda la logística de la cosa. Puedo irme a Río cuatro días y tener que remar un poco la tarjeta, como marihuana hecha en Paraguay, voy a a restaurantes del segundo bracket. Mi sanguchería debería ser mucho mejor.
Un dia conocí a Little Red Riding Hood, dormimos muchas noches abrazados, cada tanto dejábamos de vernos, un dia dejamos de vernos.
Un dia dormí con Chica Aloof, al mediodia salimos a comer, se encontró con un amigo, no me presentó, me parecio mal, dejé de verla.
Un día algunas chicas durmieron en mi cama y cojieron en mi mesa.
Un día supe que no iba a poder contar como es Chica Aloof porque nó sé como es Chica Aloof.
Un dia la crucé en la calle, saludé pero no pude hablar, me saludó como impersonal, caminé lento, crucé Santa Fe, me pareció que ya habia sido suficiente Chica Aloof.
Caminé a un barrio mas oscuro, comí con Aki, Ine y Martin, Marina le sacó una foto a un corazón hecho de cosas tiradas en la calle, llegué a mi casa, tomé coca regular.
Dicen que las generaciones se mejoran. No sé si es mi caso. Yo vengo de una madre lectora compulsiva que me venía a despertar por las mañanas con libro en mano y desayunaba parada en la cocina con la taza de café negro sosteniendo la página abierta.
Mi primer libro fue “Le ballon Rouge” que en realidad tenía fotogramas de la película y que yo “leía” a upa de mi viejo, diminuta como si estuviese en un sillón humano enorme, mientras el me contaba y seguíamos al globo rojo con el dedo página tras página.
A mi me gusta que me cuenten el cuento, es eso.
Los Brits
Amamos a Amis porque escribió The Rachel Papers y Barnes más no sea por 4 paginitas perfectas en England England! con A Short history of Sexuality in the case of Martha Cochrane y a Mc Ewan, un poco menos pero escribió Atonement y se le perdona cualquier cosa. Kureishi y Love in a Blue Room. Me gustan los cuentos cortos.
Los clásicos a los que te obligaron y terminaste queriendo
Las dos líneas finales de The Dead en Dubliners bien valen la pena el esfuerzo. Esfuerzo que no tuve, a diferencia de mi madre para terminar Ulises. La señora estuvo dos años leyendo y come anualmente para Bloom´s Day con gente que pertence a algo que se llama The James Joyce Society. Freak.
Shakespeare de pé a pá y una calentura precoz con el príncipe de Dinamarca en mis quince. Estuve enamorada de Hamlet.
The Sound and the Fury, June 2, 1910, esa sección. Suficiente para mí. Faulkner y después hablemos de García Márquez.
Vivo en un depto temporario. Rompí la cama cojiendo. El colchón en el piso tiene olor a un spray de tilo que me regaló Chica Aloof. Chica Aloof quiere que yo duerma.
Luz me acompaña a comprar mi cama, dice que me compre la medida mas chica de dos plazas. Un poco insiste.
En el living vacío una chica me pregunta hace cuanto me mude. Hace un año y medio.
Estoy muy orgulloso de ser tan pro de haber comprado una cortina para el baño.
Como el australiano tiene zapatillas rebotamos en Terrazas del Este.
Rebotamos y nos vienen las ganas de pudrirla. EmmaPeel llama a su topo en el Inadi, yo le digo a los patovicas que se animen a tocarme.
Los patovicas son un lindo grupo de Catch. Tres tienen músculos de gimnasio de provincia y estanozolol. Uno es gordo como yo pero pegó barba candado.
-Andate dicen los señores. -Sacame, les digo y los señores sulfuran pero no me tocan.
Vienen los de Prefectura con cero ganas de problemas. Emma les explica que ahora nos van a salir de testigos.
Vinimos acá porque Pharaon encargó la misión de sacar al australiano y el australiano quería venir porque le dijeron que es el paraíso de las Cougars.
El australiano es buen mozo de esos que le ves en la cara que cojen muy cada tanto.
Ayer lo metieron engañado en un cabaret del centro que chafan inocentes y lo dejaron en cero.
Viene un señor que es dueño. Es muy parecido al día en que Travolta estuvo mas triste.
El señor dueño se siente un boludo pidiendo que perdón por favor. Emma esta un poquito Rolling Stone y los va a denunciar pero en realidad querría cagarlos a trompadas.
Travolta mira desolado. Los prefectos ya están para escribir. Los señores de la puerta se volvieron amorosos. Todos nos invitan a pasar.
Podemos hacer el acta. Llamar temprano al Dr. Rawson, explicarle a Travolta que en Shafte Lab conocemos periodistas, sacarle diez lucas. Me da fiaca.
Emmapeel hace el ala dura pero cuando le digo que aflojemos deja que Travolta nos invite. Travolta no esta dispuesto a que paguemos de ningún modo. Pasamos por la puerta que usa Hernan Caire.
Adentro el australiano baila con una Cougar.
Nosotros salimos corriendo de este charco de tipos con gel en la cabeza, de chicas que entendieron mal como es lo de ser putas, de cachudos de esos que nos encanta discriminar.
Una italo-americana, por ahí libanesa y americana, que muestra las piernas lindas y no mira.
Llueve cada vez más fuerte, por mí que no pare.
(El viernes quedamos varados acá con Cariños A, nos llamó un chico que tuvo poder, caminamos veinte cuadras abajo de la lluvia para encontrarlo).
Hay truenos, voy cancelar la tarde para quedarme acá.
La italo/libanesa/americana volvió del baño con los rulos atados bien arriba en la cabeza. No mira y no piensa mirar.
Un empresario, ponele del plástico, tiene un traje oscuro a rayas, camisa blanca sin corbata y masturba la blackberry. Yo estoy vestido igual y hago lo mismo, pero soy mas lindo.
El señor que pasa vendiendo paraguas esta todo mojado abajo de su paraguas.
Un señor escribió en la puerta del baño:
-Ingrid: sueño con cogerte mañana 17/8/09 y que me chupes la pija con tus labios carnosos de 20 años. Fdo: Carlos María.
Soñe que le pedía consejos sobre escribir a Caparros. Tenía menos cara de culo que cuando lo veo y estoy despierto.
En la puerta de mi casa es de noche, hay viento y suenan hueco y a metal los caños que un vecino puso para que suenen cuando hay viento.
- El viento está hecho de aire, el aire está hecho de viento, dice Gordo Anchoa en la puerta de mi casa y es de día.
Es de noche en la puerta de mi casa y la chica con espalda tensa de actitud cruza mal y los autos le iluminan el pelo desde atrás.
Es de noche en el bar triste al blindex de Arredondo. Estoy drogado como quedas después de varios días sin fumar. Entro, saludo, sonrío a dos viejas, me siento, pido, miro la telly sin volumen y con fútbol.
Estoy drogado y nadie sabe. Pienso en un cómic sobre una secta que come de una planta secreta que te hace ver diferente.
Como Sugus confitados a montones con Gordo Anchoa en el cine vacío. Dan una de pájaros que es argentina y espantosa.
Gordo Anchoa me dice que mejor vayamos a los jueguitos y me rescata de los pájaros chotos. No le digo pero pensaba gastar veinte mangos en los jueguitos y ahora me voy a gastar cuarenta.
Hubo unos años en que Hulk Javier y yo viajábamos por el país para hacer un presidente.
Chivo Expiatorio toma cocaína en el baño de Circus. Afuera del baño toca una banda horrible y después otra banda horrible.
Los Pérez García son una buena banda y traen gente. Quinientos cantan las canciones, cien bailan en trance de rock chabón y murga. El tipo que canta tiene actitud y canta bien, la banda suena, después de la tercer canción son todos hitazos casi famosos, casi en la puerta de la tele.
Una canción empieza uno, dos, ultraviolento y me meto al pogo. El pogo me abandonó hace años y me entero ahora.
Chivo Expiatorio se pone antidrogas cuando se droga. En el patio con pasto de otro boliche se toca la nariz y habla de la vida sana.
A veces pasa con los droides. Algo falla y se les borra la angustia de fábrica de saber que son casi humanos pero no.
Por ahí fue el sol de Tyrona, por ahí arena en un circuito. A Rubio Bembé le dio el melodrama y dijo que Nick, que replica sentimientos que no siente, se enamoró de la inglesa y por eso se cree humano.
La inglesa tenía el sexo muy caliente al final de las piernas largas y temblaba cuando cojía, contó Nick olvidado de las tareas de droide que hacía en Shafte Lab.
Un chico quería ser escritor y le escribió a Tomás Eloy Martínez. Volvió un mail alentador que tenía un consejo: escribir es sacar los perros del adentro.
El chico guardaba el mail en un papel doblado muy prolijo en su billetera. Lo leí en un bar una mañana del 2002. Yo solo escribía gacetillas y backgrounders para pagar las cuentas.
A los dieciocho salía del trabajo los viernes y caminaba por Corrientes buscando cualquier libro de menos de diez pesos que me tuviera entretenido hasta el lunes. Un viernes compré La Novela de Perón.
De todos los lugares atroces que conozco, ninguno es tan atroz como el telo de Juan B Justo y Paraguay.
En la tapa de Caras Maria Susini dice que la maternidad no le impide estar caliente con el marido. Las mujeres con puerperio base dos ambientes no necesitan ese dato.
Ciudadano 2 me regaló las memorias de su abuelo. Su abuelo era un hombre áspero que vivió la vida como una aventura.
El taxista es hermanito evangélico. Tiene una calco que dice Jesús te ama en el espejo retrovisor. El taxista mira el espejo todo el tiempo y me predica dieciocho pesos con cuarenta y cuatro de la palabra de Dios.
El sol de salida por una rendija con alambres. Cinema de Jurabildo y Camento se pone naranja, pero son dos segundos. Escucho el Ipod tercera mano que supimos conseguir.
A las doce hay un espejo. Me creo chulo con mis anteojos Terminator.
A las nueve el pibe tuvo las riendas pero ahora las perdió. La chica lo escucha solo una vez más, el pibe habla como hablan los jefes pero sabe que está listo.
ricardo fort ricardo fort ricardo fort ricky fort ricardo fort ricky fort
Rubio Bembé fue a una fiesta en la casa de Ricardo Fort. Había toda clase de drogas y sanguchería, había gente linda como de plástico, había buena onda.
Fort invitó a Rubio a irse a la cama. Rubio Bembé es tan lindo que parece suave. Rubio Bembé le dijo que gracias pero no, Fort le convidó un Back in Track y le dijo que era bienvenido en su casa y en su fiesta.
Desde que escuché este cuento incomprobable admiro a Ricardo Fort.
Fort enamora a los que vemos de lejos, a los que viajan en bondis en los que no viajamos, a los que piensan que ser muy rico es vivir lo que muestra Fort.
Gordo Anchoa cumplió cuatro y tiene muchos regalos con la cara de Ben 10. Gordo Anchoa no entiende como todos saben que los regalos de Ben 10 son los mejores.
Tener más años le pegó existencialista. No cree mucho en el cielo y no quiere que sea un lugar mejor que este.
Gordo Anchoa quiere que el cielo sea igual a acá. Le digo que es como una fiesta increible con gente copada. Gordo Anchoa no termina de comprar.
Gordo Anchoa quiere ser siempre un niño. Le saco la angustia con el soplido en la cara de los cherokees para crecer lento y feliz. Ahora mi niño crece lento y feliz.
Lo único que empecé con el pie derecho en la vida fue meter la cabeza entre las piernas de una chica.
Trabajar e ir a la escuela, una chica que te quiera, los amigos a la distancia, son todas cosas que funcionaron después de un arranque con el agua al cuello.
La primera vez que hice eso de lo que hablo fue con la hija de un empresario peruano que estaba muy orgullosa de ser de San Isidro y que tenia cara linda con nariz grande.
Teníamos trece, así que venia medio tabla. Pasaba sus vacaciones en Pinamar con la mamá y sin el novio y yo vivía en mi pueblo los dos meses divertidos del año.
El novio fue dos días a visitar y salimos en grupo. Le gustaba hablar del año que había pasado en el Liceo Militar y hacia chistes que yo festejé bastante muerto de odio.
De nuevos solos, la chica y yo tomábamos el té con Melitas en un departamento de la calle Constitucion que como todos los de esa calle era gris y tenia un portero chileno.
La chica sufría por ser infiel y amaba a su novio y yo, clintoniano sin saberlo, pensaba que It ain’t over till it’s over y apuraba el té para pasar a chapar.